
Al final he decidido decidirme por cambiar el blog, olvidando retruécanos, cacofonías y alejandrinos, y darle un poco de cercanía y prosa. En realidad lo había decidido hace unos días ya, pero olvidaba que lo había decidido. Volamos las entradas anteriores, y como muchas veces sucede en la vida, olvidamos lo pasado y arrancamos de cero.
Justo hoy recordé muy temprano (a raíz de la no contestación de una llamada telefónica) que mi amiga Chiripa tiene algunos días de estar enojada, por que olvidé ir al cine con ella, como lo habíamos acordado. Fue ese uno más de esos momentos en que mi flaca y bulímica memoria me traicionó con un beso de Judas, y me dejó solo para hacerle frente a mis muchos compromisos.
Y no es que acuda a mi memoria muchas veces al día, he aprendido que no es un apoyo muy fuerte y me las he arreglado llevándola a cuestas y apenas dirigiéndole la palabra y una que otra mirada, sin embargo algunas veces olvido que la olvidé y no debo confiar en ella y termino metido en un problema para olvidar.
Es en verdad curioso como funciona la función de la memoria (que bárbaro, como manejo las redundancias), olvido casi siempre mi propia edad, pero recuerdo con detalle cada uno de los tatuajes de Alyssa Milano. Puedo olvidar el número de teléfono de la oficina, pero recuerdo casi completas algunas obras de Les Luthiers, el peso atómico del antimonio, y el nombre de los doce apóstoles (los recuerda ud?)
Posiblemente mis pueriles estudios en psicología me indiquen que la hipomnesia me está jodiendo, podría culpar a la curva del olvido que terminó siendo poco más que un asterisco, e incluso me atrevo a decir que el atentado terrorista contra las neuronas por la excesiva ingesta de alcohol ha llegado a mermar la capacidad en memoria.
Sea la razón que sea, todo esto me hace recordar aquellas no pocas veces en que he tenido que recurrir a la frase que nadie cree, esa frase tan simple (y tan sincera) que aflora casi inconscientemente ante el esbozo de un reclamo: “lo Olvidé”
- Perdona, olvidé llamarte.
- Sorry mae, olvidé que era ayer…
- Perdone jefa, olvidé venir a trabajar.
- Buenos días… como era que te llamabas? En serio nos conocimos anoche?
- Uy amor, te juro que olvidé la cena.
- Compay, en serio… olvidé que era tu hermana.
- Mae, se me fue la pájara… yo tenía muchas ganas de ir.
- Aló!! Aló!! Mierda... olvidé pagar el recibo…
- Jueputaaaaaa.. la pastillaaaaaaaaaa!!
- Que cuando fue la fecha de corte? Por que no me llamaron para acordarme?
- Me podrías dar tu número de nuevo.. olvidé el celular (de nuevo) en un taxi..
- El cumple de quien? Lo olvidé por completo…
- Otra vez olvidé pagar la cuenta! juasssssss
Lo mejor del asunto es que lo que en verdad es necesario olvidar, está dando vueltas y vueltas y ocupando espacio en mi limitado espacio de memoria… Acharita!!