
... Y corrió con aterradora felicidad, gritando sarcasmos indelebles y escupiendo oraciones aprendidas. Convencido totalmente de que su ánimo le permitía cometer, iracundo, la mejor de las fechorías ¡!
Los filósofos callaron, los profetas se escondieron, y los cretinos vomitaron al escuchar, en tres tiempos, al mendigo proferir, de rodillas frente a una flor, haber resuelto el dilema:No ser es mejor que Ser!!













